GENERATOR" content="Microsoft FrontPage 4.0">
LOS ALCALDES DE AÑORA EN EL SIGLO XX (Memoria política).
Artículo de Antonio Merino Madrid publicado en Crónica de Córdoba y sus pueblos V (Asociación Provincial Cordobesa de Cronistas Oficiales, Córdoba, 2000), págs. 283-291.
Los ocho años comprendidos entre
1987 y 1995 pasarán a la historia política de Añora como el
primer y único ensayo de un gobierno municipal de izquierdas en
todo el siglo XX (lo que, en este aspecto, equivale prácticamente
a decir en toda la historia de Añora), circunstancia que
confiere a este período de la vida política local una
individualidad que lo hace merecedor siquiera de la somera
referencia que ahora pretendo. A esta llegada de la izquierda al
gobierno municipal colaboró grandemente una asociación de
electores independientes que adoptó el nombre de Iniciativa
Municipal por Añora, la cual tuvo una vida tan efímera como
significativa y cuya memoria parece necesario rescatar ahora
antes de que la amnesia que tanto suele caracterizar al hombre de
nuestro tiempo la condene para siempre al pozo del olvido. Esta
reflexión me da pie más que motivo para realizar un breve
recorrido por las personas que han ocupado la alcaldía de Añora
durante todo este siglo que ya se agota, interesándome
especialmente por el entorno político en el que fueron nombradas.
Contrariamente a lo que pudiera parecer en una primera lectura,
el interés de esta muestra de microhistoria no habrá de ser
meramente local, sino que deberá concebirse como una mínima
aportación a futuras investigaciones muy necesarias sobre el
desarrollo de las ideas y las mentalidades de la comarca de Los
Pedroches, que sin duda nos ayudarían grandemente a conocer
mejor el sentir y el pensar de las gentes de esta tierra.
He querido subtitular a este artículo "Memoria" porque
mi participación directa en algunos de los acontecimientos
finales a que me refiero hará difícil quizás la objetividad
que se exige a las aportaciones históricas, aunque al escribirlo
he pretendido precisamente una fijación lo más imparcial
posible de los sucesos y estados que han marcado la vida política
local durante estos años. No obstante, reconozco que mi propia
implicación en los hechos me hará probablemente fijar la atención
más en unos detalles que en otros, según mi propio interés me
dicte, por lo que de antemano, reconociendo esta posible limitación,
presento este artículo como una visión particular de este período
de la historia local tan reciente y tan lejano, convencido de que
la función del cronista no es sólo rescatar lejanísimos
pasados arqueológicos o entrelazar complicadas genealogías
medievales, sino atender también a la vida de hoy mismo, como
modo de dejar para el futuro testimonios y documentos que ayuden
a los colegas que vendrán a escribir mejor y con más datos la
historia que nosotros hemos vivido.
* * *
El primer alcalde del siglo en Añora fue Eugenio José Rodríguez
Gutiérrez, elegido el día 1 de julio de 1899 por los votos de
ocho de los nueve concejales electos en los comicios municipales
del 14 de mayo de ese año. Durante la etapa monárquica de
Alfonso XIII (hasta 1923), los alcaldes son elegidos con el
ejercicio del sufragio universal que había sido instaurado en
España en 1868, aunque éste sólo afectaba entonces a los
varones mayores de 25 años. Los ayuntamientos se renovaban
bianualmente en la mitad de sus miembros, procediéndose tras
cada renovación a la nueva elección de alcalde. El mandato de
éstos en Añora, sin embargo, duraba cuatro años, pues, salvo
en un caso, siempre fueron reelegidos para un segundo período de
dos años.
Poseemos pocos datos concretos sobre los vaivenes de la política
local anteriores a la República, siendo destacable al respecto
la nula información que las actas municipales proporcionan sobre
este tema (nunca se hace alusión a partidos o a tendencias políticas).
De testimonios indirectos, sin embargo, puede deducirse fácilmente
el carácter conservador de los alcaldes de esta época. Así, en
el diario conservador La Lucha de Pozoblanco aparece a
finales de agosto de 1923 una nota en la que se critica la
posible instrucción de un expediente por parte del Gobernador
Civil de la provincia para suspender al ayuntamiento de Añora,
en lo que el periodista considera un "acto de refinado
caciquismo"[1] motivado por intereses políticos
contrarios al partido conservador. Y concluye:
"Pero lo que sucede es que no contando la política que hoy nos gobierna [el Partido Liberal] nada más que un solo concejal, de los diez que componen aquel Ayuntamiento, hay necesidad de destituirlos, para dejar el paso libre a los pocos amigos que allí cuenta el señor Barroso"[2].
En septiembre de 1923 se produce el golpe de estado encabezado
por el capitán general de Cataluña Miguel Primo de Rivera. Un
Real Decreto del 30 de septiembre disuelve los ayuntamientos y
reemplaza a los concejales por los vocales asociados, que eran
elegidos mediante un sorteo entre los contribuyentes, bajo la
presidencia e intervención militar. En la mayoría de los
pueblos el cambio se limitó a la sustitución de unos nombres
por otros, pero manteniéndose las mismas tendencias, tal como
denuncia La Lucha refiriéndose a Pozoblanco: "Aparte
del cambio de personas, el nuevo Ayuntamiento queda constituido
con elementos políticos idénticos al que cesó"[3].
En Añora fue nombrado alcalde Antonio Bejarano Rodríguez, que
sobrevivió a las sucesivas oleadas generales de cambios en
Ayuntamientos que se produjeron en enero y abril de 1924, como
consecuencia de los resultados de la inspección sobre la gestión
económica municipal ordenada por el dictador dentro de su plan
de acción anticaciquil y de la entrada en vigor del Estatuto
Municipal, respectivamente. Ocupó el cargo hasta el final de la
dictadura.
Tras la dimisión de Primo de Rivera en enero de 1930, se acuerda
la convocatoria de una serie de elecciones que se iniciará
finalmente con las municipales del 12 de abril de 1931. El
proceso electoral comenzó de hecho el 5 de abril en aquellos
pueblos en los que el número de candidatos no superaba el de
puestos a cubrir. Añora se encontraba en esta situación, por lo
que aquel día fueron proclamados concejales los once candidatos
presentados, todos ellos monárquicos. Sin embargo, debido a las
numerosas reclamaciones presentadas, las elecciones se repitieron
en 39 pueblos de la provincia, Añora entre ellos, el día 31 de
mayo.
Entretanto, el resultado final de las elecciones a nivel nacional
había dado el triunfo total a los republicanos, precipitando la
proclamación de la II República Española en medio del clamor
popular. El 16 de abril se constituye en Añora el nuevo
Ayuntamiento, bajo la presidencia del delegado gubernativo, quien
nombró alcalde a Carlos Salazar Pastor, maestro nacional que,
aunque originario de Valencia, entonces ejercía en Añora
y dirigía probablemente el partido republicano local. El 26 de
mayo el gobernador civil designa una comisión gestora en tanto
que se celebre la segunda vuelta de las elecciones.
Tras los nuevos comicios resultan elegidos los ocho candidatos
presentados por la Derecha Liberal Republicana (que en Córdoba
lideraba Antonio Jaén Morente y que en Añora, presidida por
Miguel Madrid García, estaba formada en realidad por los
antiguos monárquicos, que se habían reciclado a tiempo) y tres
de Izquierda Republicana, entre ellos Carlos Salazar. El 14 de
junio se procede a la elección de alcalde entre los nuevos
concejales, resultando elegido Francisco García Bravo, de la DLR,
con diez votos a favor y uno en blanco, a pesar de que, arguyendo
presuntas presiones sobre los obreros de la población, los
republicanos habían solicitado a la Junta Municipal del Censo
Electoral la anulación de las elecciones para evitar la
constitución de un Ayuntamiento en su mayoría monárquico[4].
Francisco García Bravo ocupó la alcaldía republicana hasta
febrero de 1936, cuando, a consecuencia del triunfo absoluto a
nivel nacional del Frente Popular en las elecciones a Cortes, se
produjo una renovación en los Ayuntamientos. Ocupó entonces la
alcaldía Antonio Caballero Sánchez, miembro del Frente Popular
local, que había sido el primer presidente del sindicato Unión
Obrera Campesina (antecedente de la UGT local) cuando ésta se
fundó en 1918.
Tras la sublevación militar del 18 de julio de 1936, y aunque en
Pozoblanco el estado de guerra se declaró el 19, las autoridades
municipales continuaron en Añora en sus funciones normalmente
hasta el 23. Este día acudió la Guardia Civil de Pozoblanco y
entregó el mando a la CEDA y Falange, que ocuparon el
Ayuntamiento hasta que el 5 de agosto las tropas obreras que
preparaban el asalto a Pozoblanco recuperaron el pueblo. Añora
permanecería ya hasta el fin de la guerra en poder de las
fuerzas leales al gobierno de la República.
Los cargos municipales quedaron entonces en una situación
confusa, hasta que según decreto de 7 de enero de 1937, se
constituyeron nuevos ayuntamientos de acuerdo con la Ley
Municipal. Nombrado por el gobernador, Deogracias Caballero Rísquez,
veterano líder sindical y miembro de la Izquierda
Republicana, ocupó ahora, y ya hasta el fin de la guerra, la
alcaldía de Añora.
Tras la definitiva victoria de las tropas franquistas en 1939, comenzaron a constituirse los ayuntamientos de la dictadura, regidos en un primer momento por los representantes de la burguesía agraria. En Añora el nuevo Ayuntamiento se formalizó el 31 de marzo, pocos días después de haber sido tomada la localidad por el ejército y uno antes de que se proclamara oficialmente la victoria. Antonio Pinzón Toseano, oficial segundo honorífico del Cuerpo Jurídico Militar, nombró la Comisión Gestora Municipal de este pueblo, que presidiría como alcalde Antonio Bejarano Rodríguez, tal como había hecho durante la dictadura de Primo de Rivera. Este nombramiento tuvo vigor hasta junio de 1940, fecha en que fue nombrado alcalde Alejandro García Sánchez, rico terrateniente local que persistió en el cargo hasta 1950.
A partir de éste los nombramientos los realizará el Gobernador
Civil, un delegado del cual solía asistir a la toma de posesión,
turnándose en el cargo representantes de la burguesía media y
del funcionariado nacional. De los alcaldes de esta época cabe
destacar por los casi trece años que ocupó el cargo a Francisco
García Rodríguez, que ejercía también como veterinario local.
Tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, Diego Herruzo
Bejarano, maestro nacional, es el alcalde la transición. Fue
elegido por votación entre los concejales, según el decreto de
5 de diciembre de 1975.
En las primeras elecciones municipales tras la Constitución de
1978, celebradas el 3 de abril de 1979, se presentaron en Añora
tres candidaturas que, con algunas variaciones en su denominación
y pocas en su composición, han pervivido hasta hoy. Se trata de
la Unión de Centro Democrático (UCD), el Partido Socialista
Obrero Español (PSOE) y el Partido Comunista de España (PCE).
La UCD resultó, a nivel local, heredera del régimen anterior,
tanto en cuanto a sus candidatos como a sus votantes, y obtuvo la
mayoría absoluta en el ayuntamiento con el 55,3% de los votos,
lo que permitió a José Reyes Gil García, maestro nacional y
figura destacada durante los últimos años de la dictadura,
ocupar una cómoda alcaldía. El PSOE estaba ya dirigido por
Hilario Sánchez y Urbano Barrios, sus más significativos líderes
del período democrático. En el PCE mandaba por entonces Diego
Parra.
En las elecciones de 1983 la UCD se transmuta en Alianza Popular
(AP), conservando prácticamente los mismos líderes y votantes:
el 55,3% de los votos les garantiza de nuevo la alcaldía, que
esta vez ocupa Mateo Ruiz Fernández, agricultor que había
ejercido como juez de paz. El PSOE, que presentó un candidato
poco relevante, y el PCE, que sufría las tensiones internas que
por entonces afectaban al partido a nivel nacional, conservaron
prácticamente iguales su índices de aceptación, con un 31,7 y
un 13 por ciento de los votos respectivamente.
Durante estas dos legislaturas la actitud de la derecha
gobernante, que no supo adaptarse al juego democrático, es hegemónica,
sin concesiones a los partidos de oposición. No existe una
estructura partidista claramente organizada, tal como ocurre con
los partidos de izquierda, o por lo menos no se percibe públicamente.
Su presencia como partido sólo se manifiesta en los períodos
electorales, en los que sus líderes aparecen apoyando unas u
otras siglas pero sin proponer un programa de actuaciones ni unos
planteamientos políticos claros. La realidad conservadora de la
sociedad noriega no lo hace necesario y existe el convencimiento
de su triunfo sea cual sea el candidato que presenten. Los
partidos de izquierda, por su parte, no consiguen, si es que lo
intentan, abrirse al pueblo ni ampliar su base social de apoyo,
contentándose, al parecer, con mantener su electorado histórico.
Las elecciones de 1987 significan un revulsivo en la vida política
local. Como reflejo de la gran vitalidad de la sociedad de Añora
en ese momento y de la preocupación de parte de sus ciudadanos
por el estancamiento general en que el pueblo se encontraba, son
cinco las candidaturas que concurren a estos comicios: las tres
clásicas, AP, PSOE e Izquierda Unida (IU) (resultado ésta de
asociación del PCE con otras fuerzas menores de izquierda), y
dos planteamientos novedosos, la Iniciativa Municipal por Añora
(IMPA) y el Centro Democrático Social (CDS).
La principal novedad y el centro de todo el interés durante la
campaña fue, sin duda, la agrupación independiente de electores
Iniciativa Municipal por Añora. Se trataba, según su propia
definición, de "un grupo de personas de Añora, preocupados
por el desarrollo social, económico y cultural de nuestro pueblo",
que habían preferido permanecer al margen de los partidos políticos
"porque creemos que nuestro pueblo necesita solucionar sus
problemas sin los recelos ideológicos de viejos acontecimientos"
y que se planteaba como objetivo "conseguir que Añora
alcance el nivel de desarrollo que le corresponde y el bienestar
social que sus ciudadanos merecen"[5].
La agrupación IMPA nació en buena parte gracias al clima de
confrontación con el anterior equipo de gobierno municipal que
había creado el Colectivo Cultural "El Cangilón",
fundado en 1982 y que en los últimos años había radicalizado
su postura (inicialmente era lo que hoy llamaríamos un animador
socio-cultural) hasta convertirse en un colectivo muy influyente
en la opinión pública local. A través de la polémica revista El
Cangilón y de ciertas actividades de debate y participación
(como coloquios, cine-forum o conferencias) había contribuido en
cierto grado a despertar la conciencia crítica de algunos
noriegos hacia las instituciones públicas (sobre todo hacia el
equipo de gobierno municipal y la Iglesia local, que a veces
parecían ser una misma cosa), despojándolas de un cierto halo
de "intocables" que venían teniendo desde siempre. De
este colectivo salió el germen fundador de IMPA.
En realidad se trataba de una situación que se repetía en otros
pueblos de Los Pedroches, donde representantes destacados de sus
respectivos grupos culturales locales, que por aquellas fechas
gozaban en toda la comarca de gran vitalidad, copaban los
primeros puestos de las listas de diferentes partidos,
concluyendo lo que al parecer constituye una camino natural. Así
se señalaba en la prensa de aquellos días:
"Al margen de las
militancias de años, el ejemplo del carnet pajizo, se da
la circunstancia que llegando elecciones, la reflexión y el
compromiso se cuestionan en grupos, colectivos, asociaciones y
grupos progres que han venido animando y calentando el
ambiente. Después de años de trabajo, con la actitud crítica
abierta al Ayuntamiento o a los que han gobernado, se ve la
necesidad de ir en una candidatura con el objetivo de solucionar
el trabajo que se ha realizado desde abajo (...). Ojalá el gas
de estos jóvenes, que dan la cara después de una etapa de crítica
y combate, no se agote en la campaña"[6]
Los resultados no se hicieron esperar. IMPA se convirtió en la
segunda fuerza política de Añora, sólo superada, aunque con
gran diferencia, por la incombustible AP (que perdió un 15,5% de
sus votos con respecto a las anteriores municipales y con él su
mayoría absoluta), pero quedó por encima de los históricos
PSOE y PCE. Los votos de IMPA provinieron a partes iguales de
antiguos votantes de AP y del PSOE. La candidatura del CDS, cuyos
votantes provenían fundamentalmente también de AP, contribuyó
decisivamente a despojar a AP de su tradicional mayoría absoluta.
La unión de IMPA con los otros partidos de izquierda trajo
consigo la proclamación del independiente Rafael Moreno López
como primer alcalde no conservador del siglo XX en Añora (pues
apenas podemos considerar efectiva la presencia en la alcaldía
de los líderes frentepopulistas durante los difíciles momentos
de la guerra civil).
Pero IMPA, que en un intento, quizás equivocado, de abarcar
todas las capas sociales y profesionales del pueblo, había
buscado en su composición la variedad de personas e intereses,
perdiendo así en coherencia interna lo que ganó en
heterogeneidad, no pudo sobrevivir a su éxito. Enseguida hubo
dos (o más) formas de entender el proyecto y se produjo un
distanciamiento entre lo que podríamos llamar bases de la
agrupación y los que habían resultado elegidos concejales,
distanciamiento esquemáticamente representado en la dualidad
utopía/pragmatismo que se manifestó tímidamente al principio
"Y también [es el momento]
de recordar a los que hoy pueden conseguir aquello por lo que
hace poco luchaban que no se dejen anquilosar por la burocracia,
que den más salida a su entusiasmo ingenuo con medidas
revolucionarias aun a fuerza de impopularidad. Que su imaginación
y capacidad creativa no mueran bajo el peso imponente del poder.
Que den más razones a nuestra confianza"[7].
y de modo evidente poco más adelante
"Hoy, más de tres años
después, el recuerdo de la filosofía que inspiró aquella pequeña
hazaña y lo que ha quedado de ella no puede renunciar a la
nostalgia con cierto desencanto (...) Los resultados de esta
experiencia no van a alentar mucho la formación en el futuro de
otra IMPA, al menos con las características de aquella"[8].
Todavía años más tarde, disuelta ya
completamente IMPA, se mantendría aquella doble visión de una
misma realidad y el diferente modo de enfrentarse a ella, ahora
en palabras del propio alcalde:
"Está más cerca de la cima
el que ha subido ya algunos metros, aunque en su afán por subir
pierda, aparentemente, la visión de la cima, que los que por no
perder de vista la cima, no suben ni el primer escalón"[9].
Consumada la ruptura de IMPA y siguiendo una antigua y eficaz táctica
política, Rafael Moreno se presentó a las elecciones de 1991
como cabeza de lista del PSOE, consiguiendo conservar la alcaldía
gracias de nuevo al apoyo de IU. Los resultados estuvieron esta
vez muy igualados, aunque el PP volvió a ganar con el 47% de los
votos frente al 39% del PSOE. La desaparición del CDS local y,
por tanto, la unificación del voto de derechas dio de nuevo en
las elecciones de 1995 la victoria al PP, que con el 49% de los
votos obtuvo los cinco concejales que significan la mayoría
absoluta. Bartolomé Madrid Olmo, cuyas inquietudes políticas
resultaban hasta entonces desconocidas, a pesar de pertenecer al
entorno del extinto CDS, ocupó entonces la alcaldía.
De todas las causas que pudieron contribuir a la derrota del PSOE
en las elecciones municipales de 1995 no debe considerarse la
menos importante la actitud agresiva que el partido había
mantenido hacia quienes intelectualmente debían ser sus aliados
naturales. El rechazo que el gobierno de izquierdas local,
personalizado excesivamente en la figura de su alcalde, mantuvo
hacia los postulados ideológicos que debía representar, limitándose
en su actuación a la ejecución más o menos brillante de obras
y proyectos materiales, contribuyó decisivamente a su
individualización como ente administrativo absolutamente
desligado de cualquier referencia política, lo que le impidió
ejercer una atracción siquiera afectiva sobre las personas que
en principio vieron con buenos ojos un cambio en las ideas
rectoras de la vida municipal y que hubieran colaborado sin duda
de buen grado al engrandecimiento de la base social que debe
apoyar necesariamente a cualquier partido, esté en el poder o en
la oposición.
Las elecciones de 1995, pues, devolvieron a Añora las
proporciones políticas que le son naturales. Añora es en
esencia un pueblo conservador, tanto política como socialmente,
y el espejismo de la izquierda gobernando ha sido debido a la
presencia excepcional de un elemento perturbador de la realidad
política local que, una vez desaparecido, ha devuelto las aguas
a sus cauces habituales. En conclusión, el advenimiento de la
izquierda al poder municipal por primera vez en toda su historia
se produjo en 1987 de la mano de una agrupación independiente de
electores que consiguió aunar elementos progresistas de diversa
procedencia, el IMPA de venturoso recuerdo, que permitió todavía
en las elecciones de 1991, gracias a una generosidad no recíproca,
que su caudal político, importante, pasara casi intacto al
partido socialista. Una vez producido el desengaño que
irremediablemente parece traer consigo el paso por la política
activa y disuelto por consunción el invisible colectivo que
apoyaba aquellas siglas, el PSOE local ha vuelto a sus niveles de
aceptación habitual, que son los mantenidos por una herencia
histórica inconsciente y que difícilmente podrá por sí sola
alcanzar de nuevo la supremacía política.
Relación nominal de los alcaldes
de Añora en el siglo XX, con indicación de la fecha de su toma
de posesión[10].
|
Nombre |
Toma de posesión |
Monarquía
de Alfonso XIII |
|
|
Eugenio José Rodríguez
Gutiérrez |
1-7-1899 |
|
José Gabriel Sánchez López |
1-1-1904* |
|
Bartolomé Bejarano Benítez |
1-1-1906 |
|
Bartolomé Madrid Madrid |
1-1-1910* |
|
Mateo Ruíz García |
1-1-1914 |
|
José Reyes Gil Benítez |
1-1-1918 |
|
Pablo Gil Madrid |
1-1-1922* |
|
Antonio Bejarano Rodríguez |
27-9-1923* |
|
Bartolomé Madrid Madrid |
30-1-1930* |
II
República |
|
|
Carlos Salazar Pastor |
16-4-1931 |
|
Francisco García Bravo |
14-6-1931 |
|
Antonio Caballero Sánchez |
22-2-1936* |
|
Deogracias Caballero Rísquez |
24-2-1937* |
Dictadura
de Francisco Franco |
|
|
Antonio Bejarano Rodríguez |
31-3-1939 |
|
Alejandro García Sánchez |
14-6-1940 |
|
Gervasio Sánchez
Caballero |
20-10-1950 |
|
Juan José García Rodríguez |
1-7-1954 |
|
Francisco García Rodríguez |
27-4-1955 |
|
Bartolomé García Madrid |
24-10-1957 |
|
Francisco García Rodríguez |
5-3-1960 |
|
José Reyes Gil Madrid |
10-8-1970 |
Monarquía
parlamentaria |
|
|
Diego Herruzo Bejarano |
1-2-1976 |
|
José Reyes Gil García |
19-4-1979 |
|
Mateo Ruiz Fernández |
23-5-1983 |
|
Rafael Moreno López |
30-6-1987 |
|
Bartolomé Madrid Olmo |
17-6-1995 |
[1] La Lucha, 29 de agosto de 1923, pág. 3.
[2] Se refiere a Eugenio Barroso Sánchez Guerra, que por entonces lideraba el Partido Liberal en la provincia de Córdoba.
[3] La Lucha, 10 de octubre de 1923, en un comentario de portada titulado "Seguimos lo mismo". En Pozoblanco se mantuvieron en el poder los representantes del Partido Liberal.
[4] Antonio Merino Madrid, Historia de Añora, Ayuntamiento de Añora y Diputación Provincial, Córdoba, 1994, pág. 158-160.
[5] De una carta de IMPA dirigida a los vecinos de Añora en mayo de 1987.
[6] Jesús Rodríguez, "Las municipales, un escaparate donde todos quieren gustar", Revista Los Pedroches, (Excma. Diputación Provincial de Córdoba), nº 14, junio de 1987, pág. 14.
[7] "La rebelión que nos falta", artículo de opinión firmado por el Colectivo Cultural "El Cangilón", en Boletín Informativo Municipal Añora, nº 3, agosto de 1988, s/p.
[8] Antonio Merino Madrid, "Reflexiones casi al decir adiós", en B.I.M. Añora, nº 7, agosto de 1990, s/p.
[9] Rafael Moreno López, "Utopía", en B.I.M. Añora, nº 14, agosto de 1993, s/p.
[10] La fuente principal utilizada para la elaboración de esta lista son las Actas de Sesiones del Ayuntamiento de Añora. Lamentablemente, el Archivo Histórico Municipal de Añora presenta numerosas lagunas que afectan también al siglo XX, por lo que no ha sido posible seguir documentalmente la secuencia de todos los alcaldes. Con un asterisco indico, pues, las fechas que no he podido documentar directamente, pero que creo haber reconstruido con bastante exactitud a través de otras fuentes. Algunas son sólo aproximadas, como las que corresponden a los alcaldes de la dictadura de Primo de Rivera y de la guerra civil, pero el error, si lo hay, deber ser de pocos días.